Cuba en los años 50

Un corresponsal norteamericano, escribía para el periódico Outlook en 1898, que los cubanos en política éramos unos dementes lúcidos. Esta definición nació de su experiencia en el campo insurrecto, donde en reunión con un grupo de jóvenes oficiales mambises, estos aseguraron al altanero periodista, que los cubanos no necesitaban de la ayuda norteamericana para derrotar a los españoles. Los cubanos, son unos idólatras, agregaba el periodista, han sustituido el amor a Dios por el amor a la patria, concepto abstracto y desprovisto de valor para el gringo, para ellos- los cubanos- todo el mundo se equivoca menos la patria, ella siempre tiene la razón. Le asombraba nuestra rebeldía a la que consideró poco práctica y una clara señal de la inmadurez de un pueblo “inferior”.

El yankee fue bien certero en su definición, esa lúcida demencia, nos ha caracterizado siempre y somos orgullosos de ser tan dementes

Para nuestros estudiantes, a todos y cada uno de ellos, en especial a los que tuve en las aulas, esos que se forman como maestros.

Estos son mis alumnos, no falta quien les critiquen, son jóvenes, la gran mayoría oriundos de las provincias orientales, llevan 4 o 5 años en la Capital, hacen su práctica laboral en las Secundarias Básicas de lunes a viernes. Estudian en la universidad 2 veces a la semana. La exigencia es alta, no toda la que quisiéramos. Los cubanos somos individuos de metas elevadas, soñamos con ser siempre los mejores y nada nos parece bien nunca, somos eternos inconformes y esa gran inconformidad nos hace vencer dificultades ante las que muchos cejarían.

Esta es el aula y estos los estudiantes, maestros en formación de la carrera de profesores generales integrales, muchos les critican. Son jóvenes que día a día se levantan temprano, desayunan lo que hay ese día y luego salen a nuestras secundarias básicas a realizar su práctica laboral, aprenden de sus tutores, maestros con experiencia, la sabiduría de años del magisterio cubano.

Un contrarrevolucionario profetizaba hace unos días, nuestra muerte en una noche de cuchillos largos, una vez que la Revolución fuera derrotada. Muy pronto, según él, a manos del ejército norteamericano. Él sueña con una madrugada de Trípoli, Bagdad o Belgrado aquí en La Habana, con misiles estallando sobre nuestras cabezas, mientras el mundo, una buena parte, sigue por TV los acontecimientos. Bombas sobre La Habana mientras gente como él busca en google earth las direcciones de las casas destruidas, los nombres de las personas muertas. O contempla en la televisión las imágenes sacadas a la luz, por algún periodista desobediente que trasmite imágenes de soldados del Imperio asesinando prisioneros, aunque rectifico, para eso tendría que vivir nuestro apátrida, en otro lugar del mundo que no sean los Estados Unidos, porque allá censuran esas cosas.

Sin dudas él conoce bien las entrañas de su amo, él es un “demócrata” ¿no?, nosotros comunistas. Sabe bien lo que nos espera a los cubanos si, ellos logran vencernos.

En Europa del Este el Socialismo era irreversible
Los planes quinquenales anunciaban su éxito de tractores y trigo
Oh tú tan joven
En 1968 todo el mundo sabía lo que había que hacer
La perfección de las instituciones estadounidenses era tal, proclamaban,
Que con solo imitarlas el capitalismo sería eterno
En 1968
La lluvia era menos ácida
Nadie hablaba del fin del mundo
Pero los jóvenes se dejaban crecer el cabello, rasgaban sus ropas
Y viajaban al son del tamboril hacia mundos lejanos
Oh tú tan joven
Tocando gongs budistas, sacudiendo collares de cuentas
Entonando horas y horas la sílaba mágica hacías levitar el Pentágono
Sobre las gorras aladas y los entorchados de los dioses de la guerra
Mick Jaggers cantaba que llegó el verano y era hora de pelear en las calles
Era 1968 y Mc Luhan sabía de la aldea global
Marcuse de la manipulación de la conciencia
Toffler del infinito poder de la sociedad post industrial
Janis Joplin creía que el delirio órfico nos redimiría
El Ché era visto en Saigón, Xanadú, París, Laos, Luanda, Santiago de Chile,
Kamandú, el Chaco, Tierra de Fuego
Oh tú tan joven
Woody Gutric nombraba a su guitarra máquina de matar fascistas
Bob Dylan estaba convencido de que la respuesta estaba en el viento
Grace Slick lanzó su grito de guerra

Los seis de las Razones de Cuba, coincidimos, sin ponernos de acuerdo entre nosotros, pues no nos conocíamos, en solicitar a la máxima dirección del país, nos facilitara recorrer la isla y trasmitir nuestra experiencia a los jóvenes, una vez se hiciera pública nuestra identidad como combatientes de los Órganos de la Seguridad del Estado. Nuestro sueño se cumplió con creces y pudimos recorrer la isla por occidente primero y de oriente al centro en un segundo y tremendo viaje.

Fuimos a enseñar a los jóvenes y resultó que los maestros finalizamos siendo alumnos, la isla nos sorprendió, tocamos la historia con las manos y sobre todo con el corazón que se nos mostraba ciudad a ciudad, región a región, persona a persona. Nos encontramos con el amor de todo un país, amor que estábamos muy claros que no era dado en exclusiva a nosotros, pues no somos héroes, ni personas especiales, era el amor de un pueblo a su Revolución.

Fue un encuentro con el alma de la patria, así nos vimos fundidos en ella. Fue realmente impresionante, Guantánamo orgulloso de su misión, inmenso en su empeño de crecer, Santiago todo patria, inigualable nos ganó a todos con su espíritu de lucha, con su fidelidad, Granma lució sus galas de eficiente administración y nos recibió con todo cariño allí donde nació Cuba, las Tunas fue amor a raudales, Holguín culto, entregado, seguro de su marcha al futuro, Camagüey inimitable en su afán de agasajarnos, repleto de historia

Amigos y enemigos:

Soy Raúl Antonio Capote, el Adversario,  anticapitalista, enemigo acérrimo del sueño orweliano del imperialismo. Comunista no por accidente geográfico sino por la firme convicción de que sólo en una sociedad justa donde la libertad, la igualdad, la fraternidad, la solidaridad  no sean mercancía, el hombre puede ser feliz y pleno.

Soy adversario de la falsa democracia de los privilegiados, la democracia donde el pueblo es mero espectador,  donde el ejercicio de la ciudadanía depende de la capacidad que tenga el individuo de comprarla. Soy adversario del liberalismo como ideología política y del capitalismo como doctrina económica, que sustituyó las cadenas  de los esclavos por otras más sutiles, pero no por eso menos sólidas y terribles.

Soy un defensor del demos- kratos, “El Gobierno del pueblo”, forma de gobierno que en Cuba es ideal y ejercicio cotidiano, no perfecto, pero los cubanos creemos que podemos, sin injerencias extrañas y mucho menos de quienes no tienen nada que enseñarnos al respecto, mejorarla hasta alcanzar el ideal posible con el que soñamos.

Desde siempre hice mío aquel principio erigido por la ilustración revolucionaria francesa, “Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero daría mi vida por defender su derecho a expresarlo”. Porque como comunista fidelista y martiano defiendo la dignidad y libertad plena del hombre.