La Impedimenta

Por: Raúl Antonio Capote

Por qué no soy digno

Será que llevo la marca indeleble del fango en  la piel

Crucé la Trocha en día de tormenta

Entre llantos y aleteos de aves moribundas

sin estellas sin halos de nube

Nos guiaba la mirada que no cesa

El fulgor de la pupila insonne

Por qué no somos dignos de cabalgar a su lado

infantil

LA MISERIA

Raúl Capote Fernández

Silenciosa se esconde

en el escote de la celebridad de turno

en los escaparates radiantes de las urbes muertas

La miseria se esconde en los noticieros que anuncian sol radiante

en Mikonos, Costa Turqueza, Playa Moroma o Maafushi

La mañana luminosa

y esto que la bestia fuera derrotada por el bien del hombre, y esto, esto que la sombra se volviera luz, esto tiene un nombre, sólo tiene un nombre... ¡Fidel Castro Ruz!
esto tiene un nombre, sólo tiene un nombre... ¡Fidel Castro Ruz!

Marcha Triunfal del Ejército Rebelde

!Primero de Enero!
Luminosamente surge la mañana.
¡Las sombras se han ido! Fulgura el lucero
de la redimida bandera cubana.
El aire se llena de alegres clamores.
Se cruzan las almas saludos y besos,

En Europa del Este el Socialismo era irreversible
Los planes quinquenales anunciaban su éxito de tractores y trigo
Oh tú tan joven
En 1968 todo el mundo sabía lo que había que hacer
La perfección de las instituciones estadounidenses era tal, proclamaban,
Que con solo imitarlas el capitalismo sería eterno
En 1968
La lluvia era menos ácida
Nadie hablaba del fin del mundo
Pero los jóvenes se dejaban crecer el cabello, rasgaban sus ropas
Y viajaban al son del tamboril hacia mundos lejanos
Oh tú tan joven
Tocando gongs budistas, sacudiendo collares de cuentas
Entonando horas y horas la sílaba mágica hacías levitar el Pentágono
Sobre las gorras aladas y los entorchados de los dioses de la guerra
Mick Jaggers cantaba que llegó el verano y era hora de pelear en las calles
Era 1968 y Mc Luhan sabía de la aldea global
Marcuse de la manipulación de la conciencia
Toffler del infinito poder de la sociedad post industrial
Janis Joplin creía que el delirio órfico nos redimiría
El Ché era visto en Saigón, Xanadú, París, Laos, Luanda, Santiago de Chile,
Kamandú, el Chaco, Tierra de Fuego
Oh tú tan joven
Woody Gutric nombraba a su guitarra máquina de matar fascistas
Bob Dylan estaba convencido de que la respuesta estaba en el viento
Grace Slick lanzó su grito de guerra