Cubanos ¿Conformes o Inconformes?

Por: Raúl Capote

Según el diccionario de la Real Academia Española, Edición del Tricentenario, conformismo se define como “la Práctica de quien fácilmente se adapta a cualquier circunstancia de carácter público o privado, especialmente cuando es adversa o injusta”. El sitio digital Busca La Palabra, da la siguiente definición,  “actitud o comportamiento de la persona que se adapta fácilmente a lo establecido o predominante, incluso a circunstancias negativas, insatisfactorias o contrarias a sus convicciones”.

En un programa de la televisión cubana, los invitados ante la pregunta de que nos les gustaba de las generaciones que les antecedieron respondieron “el conformismo”, ambos un muchacho y una muchacha, coincidieron en que ese era el principal defecto de sus padres y abuelos. Otro invitado de mayor edad reafirmó lo dicho por ambos y defendió la tesis del fin de las utopías en un mundo donde ya no está de moda luchar por ideales, sueños, etc. Según él, en el mundo globalizado del siglo XXI ya no es “correcto” pensar en independencias y esas cosas.

Correcto, es la opinión de los tres, el programa lo que busca es el diálogo entre personas que piensan diferente, que tienen distintos puntos de vista, claro este no era el caso pues había total coincidencia de criterios, así que opté por sumarme a la conversación, desde mi blog, así el triángulo, adquiere un nuevo ángulo.

Mientras escuchaba a los dos jóvenes invitados, pensé de inmediato en Fidel, Raúl, Abel, en fin, la Generación del Centenario ¿Pueden esos jóvenes cubanos ser catalogados como conformistas?. Camilo, Che, Frank ¿Conformistas? Celia, Vilma, Clodomira, Lidia, los miles de cubanos que dieron sus vidas por cambiar el estado de cosas existentes en Cuba. De ser verdad Batista hubiera muerto de viejo en Kukine, los embajadores yanquis seguirían mangoneando a los presidentes de este país, Cuba sería una neocolonia destinada al disfrute de millonarios norteños, los guajiros seguirían viviendo en el hambre y el olvido, extranjeros en su tierra, un país abyecto,  pero la juventud cubana de entonces, prefirió morir a vivir sumidos en afrenta y oprobio, escucharon las notas del clarín que llamaba a la pelea y se fueron a salvar al Apóstol, a punto de morir en el año de sus centenario.

Aquellos hombres no creyeron en el fatalismo geográfico, no creyeron en aquella “Verdad establecida” de que en Cuba no se podía hacer nada sin los americanos y sin el ejército.

¿Conformistas los cubanos que defendieron la revolución en los días gloriosos de Playa Girón, la Crisis de Octubre, la lucha contra las bandas armadas por la CIA en cuanta loma o montaña había en el país? ¿Los que se fueron a alfabetizar? Muchachos y muchachas, adolescentes la mayoría, hijos de la ciudad, pueblerinos que nunca habían pisado monte, se fueron a las montañas a llevar la luz de la educación a los guajiros, muchas veces tuvieron que enfrentar a sus padres, sobre todo las muchachas en una sociedad que no admitía tales libertades, llena de tabúes, donde la mujer estaba relegada a tareas hogareñas y la moral burguesa establecía normas estrictas de “comportamiento” a las féminas.

Las mujeres cubanas alzándose frente a los prejuicios, enfrentándose a años de dominación y de cultura patriarcal, luchando por sus derechos refrendados por la revolución, el derecho a trabajar, a estudiar, a ser personas, en una sociedad machista que se resistía al cambio ¿Conformistas?.

Aquella fue una sociedad en constante cambio, en ebullición, donde lo viejo daba paso a lo nuevo, una sociedad que luchaba por los derechos de la gente, porque no bastaba con las buenas leyes, había que cambiar a tiempo y sin permiso, arando el provenir con viejos bueyes. No se conformó con el racismo, no se conformó con la homofobia, no se conformó con cualquiera de las formas de intolerancia heredadas de la sociedad burguesa.

La generación de las misiones internacionalistas en África, que no se conformó con admitir la existencia del Apartheid, generación inconforme por naturaleza, cuestionadora, rebelde, que tenía y tiene al Che como paradigma de revolucionario, que se enfrentó, porque así lo habíamos aprendido de Fidel, a lo mal hecho, que fue educada en el principio de que decir la verdad es revolucionario, que no se puede ser revolucionario y no ser rebelde.

La lucha librada desde la UNEAC, desde la Asociación Hermanos Saiz, por defender los derechos de los escritores y artistas, nunca conformes con la mediocridad, con la intolerancia, convencidos de que ser revolucionarios era eso, luchar cada día por ser mejores, enfrentar al pasado agazapado en la mente y el actuar de alguna gente que medraba a la sombra de las instituciones.  La lucha por defender la cultura, la identidad nacional, contra la guerra cultural del imperialismo, el gran desafío de construir un proyecto alternativo al poder global del neoliberalismo, disentir de ese poder que tiene en sus manos todas las riquezas de este mundo, las armas culturales y militares.

¿Puede ser catalogada como conformista una generación que enfrentó y enfrenta tales retos? ¿Una generación que desafió y desafía poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional?. Seguro que no.

¿Pueden ser considerados conformistas los comunistas cubanos que no creyeron en dogmas? Qué lucharon y luchan por construir el socialismo desde la historia y la tradición nacional. Que enriquecieron con extraordinarios aportes al marxismo. Que rompieron esquemas, no creyeron en teorías establecidas e hicieron una revolución auténtica nacida de la raíz de la nación.

Sobre la tercera opinión, bueno, no es nueva, es la doctrina del neoliberalismo, de la postmodernidad capitalista, el fin de la historia de Fukuyama, el hombre de Musil que pasa de todo, el Mundo Feliz de Aldous Huxley.  Neoliberal, sin alma al que nunca se conformaran los inconformes de esta isla y de este mundo, donde no ha pasado de moda la locura y se sigue soñando y haciendo.