Cuba y la falsa bandera de los centristas.

Por: Raul Capote

No se puede convertir un perro negro en blanco, lavándolo                                      

Los expertos en “transitología”, los politólogos que estudian la “transición” del socialismo al capitalismo en Europa del Este, dividen  estos procesos según la forma en que llegó el “año cero” en: derrocamiento, sustitución, transformación, reaparición, reemplazo, reencarnación, continuidad, violencia.

Esta división, sirvió además para calificar de alguna manera la gradualidad con que se aplicó la “terapia shock” en esos países, para adueñarse de sus inmensos recursos, y despojar a su población de las conquistas obtenidas durante los años de construcción socialista.

Casi nada se dice hoy de los reformadores del socialismo y sus teorías, La mayoría durante la etapa “disidente” de reformadores del socialismo, hablaban de la tercera vía como opción segura y futura para sus naciones, socialismo con “rostro humano”, tercera opción, transición no traumática, alternativa al comunismo y al capitalismo salvaje etc.

La tercera vía durante el enfrentamiento al socialismo funcionó como bandera-promesa, los servicios especiales occidentales y estadounidenses buscaban el apoyo de los gobiernos de la vieja Europa para sus “líderes” disidentes, a estos gobiernos les funcionaba como música grata a los oídos discurso de los “opositores” anticomunistas, hacia el interior de los estados socialistas sonaba menos traumático reformar el socialismo, que implantar las políticas duras del capitalismo.

En medio de la intensa campaña de descrédito soportada durante años por el socialismo, las acciones de sabotaje, de espionaje, la creación de  grupúsculos mercenarios al servicio de la restauración capitalista, los graves errores y desviaciones del Socialismo Real, eran caldo de cultivo propicio para creer en las promesas de los reformadores.

La guerra cultural para sembrar los valores del capitalismo en la Europa Socialista, la guerra simbólica descuidada por los gobiernos este europeos, ayudó a construir la imagen de las “cosas buenas” del capitalismo, el consumismo hizo de las suyas, los grandes logros del socialismo en la URSS, los indiscutibles beneficios para la mayoría de que gozaban los ciudadanos de la RDA, Hungría, Checoslovaquia, Polonia, etc, eclipsaban ante el brillo de los modernos artefactos eléctricos, el glamour de las estrellas del cine y el mundo del espectáculo estadounidense y las promesas de felicidad eterna del sueño americano.

La tercera vía parecía posible, de lo que se trataba era de reformar el sistema socialista, preservar las conquistas sociales de las mayorías, y construir un futuro próspero siguiendo las recetas capitalistas. Lo bueno del socialismo quedaría intacto y la riqueza fluiría a raudales desde las ánforas sin fondo del mercado.

Llegada la hora cero, rendido el socialismo, escamoteada la verdad de lo que ocurría a las grandes mayorías encandiladas por las promesas de cambio, los antiguos centristas, convertidos muchos de ellos en figuras predominantes de la restauración capitalista, se caracterizaron por su militancia neoliberal.

Loa antiguos defensores de la “Tercera Vía” con gran entusiasmo se dieron a privatizarlo todo, a vender a precio de ganga las riquezas de sus pueblos a los inversores extranjeros. Europa deliraba, nunca, ni en sus mejores sueños vieron algo así, el patrimonio, la hacienda de los ex estados socialistas, los tesoros acumulados por los pueblos durante años de esfuerzo, fluían hacia las arcas de los grandes capitalistas europeos y estadounidenses y a los bolsillos sin fondo de los “reformadores” y los “Jerarcas” conversos.

Vaclav Klaus declaraba “La Tercera Vía es la vía más rápida al Tercer Mundo”, el economista húngaro, Janos Kornai, antiguo centrista, mencionaba que dicha tercera vía no puede existir en la práctica, que es un bluf que solo puede conducir a distorsiones económicas y corrupción.

Lech Walesa,  ahora Presidente, pedía entusiasmado “Quiero que los EE.UU me mande a sus mejores generales: General Electric, General Motors y General Mills”

“Terapia shock”  radical en Polonia, Estonia y Albania y variaciones en el resto de los países, no menos duras. Persecución de los militantes comunistas, leyes draconianas que prohibían dar empleo a antiguos empleados de los gobiernos populares, a miembros de los ministerios del interior, a integrantes de los partidos comunistas, la cacería de brujas, estilo edad media, persiguió con saña a los herejes que denunciaban la estafa, unos pocos en honor a la verdad.

La Fundación Nacional para la Democracia (NED) mencionaba en uno de sus reportes anuales “el resurgimiento de personajes comunistas es un obstáculo para el desarrollo de las democracias funcionales”, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD) calificó el possible retorno de excomunistas al gobierno como un retroceso. Un alto funcionario de la Unión Europea  públicamente mencionó a finales de los 90 que la oportunidad de Eslovaquia de entrar a la Unión Europea se perdería si regresaba Vladimir Meclar al poder.

En 1991 se aprobó  Ley de Lustración en la antigua Checoslovaquia que establecía la exclusión de la candidatura a las elecciones de antiguos colaboradores de la STB y de miembros aparato estatal comunista, este tipo de leyes fueron llamadas de des-comunización de las instituciones. En casi todos los ex estados socialistas se aplicaron este tipo de medidas, en Estonia se aplicó a profundidad para limpiar de excomunistas las estructuras del estado. En Bulgaria se aprobó una ley que prohibía a los colaboradores del previo sistema trabajar en la Banca y en la Educación, en el 2000 se declaró al sistema socialista como criminal.

 Privatizaciones, despidos, pérdidas de derechos, persecuciones, nada dejaron en pie, el neoliberalismo salvaje cambió el rostro de las repúblicas populares socialistas, la careta se vino al suelo y el rostro inhumano del capitalismo mostró la mueca sórdida que la caracteriza.

No olvidar que “la doctrina del shock” ha sido aplicada en distintos momentos históricos y en distintas regiones del mundo, con el objeto de imponer sus postulados de libre mercado. Dentro de dichas experiencias destaca, por ejemplo, el decisivo papel jugado por el gobierno estadounidense y la CIA en la desestabilización del gobierno socialista de Salvador Allende y el activo papel que los “Chicago Boys” jugaron para convertir a Chile en el laboratorio de su modelo político y económico, amparados bajo el terror y la coerción impuestas por la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Los países  del Este de Europa además debían adoptar la “terapia shock” como condición previa para solicitar la intervención del FMI y el Banco Mundial y recibir otras ayudas de carácter crediticio. Esa estrategia empobreció a los países en cuestión, arruinando su estructura industrial, lo que constituía un paso necesario para convertirlos, como pretendía el G7 y las instituciones financieras internacionales, en mercados pasivos para los productos occidentales.

El 26 de diciembre de 1991 la URSS firmaba su propia disolución. En los nueve años de presidencia de Yeltsin y su ‘terapia de choque’ económica, apoyada por el FMI y otros organismos internacionales, el PIB del país se desplomó oficialmente un 40%, numerosas fábricas cerraron y el desempleo aumentó hasta el 22%, mientras la corrupción, la criminalidad, el subempleo y la economía informal florecían por todas partes, las enfermedades de transmisión sexual se multiplicaron y reaparecieron brotes de enfermedades infecciosas hasta entonces erradicadas como la difteria y el cólera, sin que los hospitales pudieran combatirlas efectivamente [1]

El Socialismo Real fue sustituido por el Capitalismo del desastre, el sueño se evaporó con rapidez.

La tercera vía es una falsa bandera enarbolada contra el socialismo, la izan siempre que la necesitan para impedir una revolución profunda, para mediatizarla o para ponerle fin. Es la punta de lanza de la restauración capitalista, el saqueo neoliberal y el desastre.

Decía V.I. Lenin en La bancarrota de la II Internacional – mayo / junio de 1915. “El oportunismo franco, que provoca la repulsa inmediata de la masa obrera, no es tan peligroso ni perjudicial como esta teoría del justo medio, que exculpa con palabras marxistas la práctica del oportunismo, que trata de demostrar con una serie de sofismas lo inoportuno de las acciones revolucionarias”.

Debemos desbrozar con entereza todo lo que lastra el paso, sumar, entusiasmar, promover el debate, construir consenso,  fomentar el diálogo revolucionario. Nuestro socialismo caracterizado siempre, no solo por su rostro humano, sino por su alma profundamentente humana, debe ser visto con todos y para el bien de todos, como realidad de prosperidad material y espiritual, como camino justo a ese sol del mundo moral y material por el que tantas generaciones de cubanos han dado todo, hasta la vida.

[1] http://www.publico.es/internacional/25-anos-desaparicion-union-sovietica.html

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