El Che nos salvó varias veces la vida

Por: Raúl Antonio Capote

El primer encuentro con el Che, fue un día de llanto y tristeza, un clásico día gris donde el director de la escuela hablaba de su caida. Lloramos aún sin conocerlo bien, teníamos seis años, habíamos escuchado contar de sus hazañas  y nos lo citababan junto a Martí y a Camilo, como paradigmas de valor, justicia y solidaridad humana.

Empezamos a leerlo temprano, su Diario de campaña, La guerra de guerrillas, Pasajes de la guerra revolucionaria y su magnífico El socialismo y el hombre en Cuba. Fidel siempre que hablaba de él, dejaba al desnudo sus sentimientos, su enorme admiración por el guerrillero inmortal.

Nos apropiamos de la carta que escribió a sus hijos: ” Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionano.”

Fidel deseaba que fueramos como el Che, la leyenda, el imaginario, las anécdotas, las metáforas hicieron el resto y se convirtió en paradigma de una generación de adolescentes nacidos con la Revolución, queríamos ser como él y nos hicimos jóvenes tremendamente rebeldes y cuestionadores, mientras descubriamos poco a poco cuan dificil era imitarlo y que el camino más cercano era el sacrificio, la entrega, la honestidad.

Queríamos ser guerrileros, irnos a pelear a Nicaragua, a El Salvador, a Guatemala, la imposibilidad nos carcomía, nos dolía y juzgabamos con dureza a nuestra sociedad, sino era como el Che decía, estaba mal.

Descubrí en los rostros de mis compañeros una sonrisa pícara de felicidad cuando hacíamos colas en los Comité Miliares para ir a África a pelear como voluntarios contra el apartheid, por la independencia de Angola y de Namibia, era un sueño cumplido y viví el llanto de mis amigos cuando eran rechazados por algún motivo, eran muchos más los voluntarios que los que se necesitaban.

Fuimos jóvenes rebeldes, cuestionadores,  y transgresores porque queríamos imitarlo, nuestra rebeldía encontró cauce en sus enseñanzas, en el ejemplo de su vida.

Nos salvó muchas veces de la inmadurez, de la debilidad de espíritu, de la deshonestidad,  del desamor, cuando pasábamos momentos duros, ahí estaba él tendiendonos la mano, cuando no entendíamos, cuando nos enfrentamos a incomprensiones, ahí estaba él, cuando la enfermedad nos hacía mella, ahí estaba el Che.

Casi sin darnos cuenta dejamos de ser jóvenes, la tercera edad se acercó a gran velocidad y valoramos hasta que punto nos habíamos acercado a nuestro paradigma, estábamos muy lejos, pero llevábamos su esencia, y en ese momento nos tendió la mano de nuevo. eramos sus compañeros, eramos revolucionarios cubanos, capaces de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo y sobre todos habíamos sido y seríamos siempre fieles a Fidel y a la Revolución.

Nos enseñó que la Revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor,  que el comunista debe ser el mejor, el más completo de los seres humanos, pero por sobre todas las cosas un ser humano

El está ahí junto a Fidel,  mirando al futuro. ceñudo y vigilante. Cuidando las esencias, esas que no pueden ser cambiadas, recordándonos nuestro compromiso con la humanidad, con la Patria Grande, con el Socialismo.

Gracias Comandante.

2 comentarios en “El Che nos salvó varias veces la vida

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