Recorrido por Centro Habana, un día caluroso de primavera cubana.

Por: Raúl Antonio Capote

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Era el último día de mis breves vacaciones y decidí salir a caminar por La Habana, para los habaneros nacidos o no en la capital de todos los cubanos, la Habana es la Habana Vieja y Centro Habana. No dispongo de tiempo nunca para hacerlo así que decidí que era la mejor opción para finalizar las vacaciones.

Galiano me recibió con su habitual bullicio, con sus miles de transeúntes, no importa el día de la semana que sea, con sus almendrones, esas manadas de acero vomitando humo negro y haciendo sonar sus claxon ante la mirada impávida de la policía y los ciudadanos. Ya sobre el terreno decidí comenzar por el Bulevar de San Rafael, el más sucio y feo de Cuba, charcos de agua maloliente, papeles regados por todas partes, la cochambre de los cines Rex y el Duplex que permanece y se incrementa año tras año y la mugre en el suelo que una vez intentó mostrar una mezcla agradable de ladrillos rojos y grises combinados artísticamente, una mugre que agrade con dominio absoluto la visual de cualquiera que necesite o desee transitar por allí.

No se trata siquiera de problemas constructivos que los hay, no se trata de recursos necesarios a invertir, se trata de higiene, de limpieza, de orden, si uno compara este Bulevar con sus similares de Ciego de Ávila, Cienfuegos, Sancti Spíritus, por citar solo tres porque en todas las provincias existen bellos, limpios, higiénicos, agradables Bulevares, queda muy pero muy lejos de ellos nuestro Bulevar de San Rafael, pueden esgrimirse miles de pretextos, de excusas, pero bueno por qué en el resto de sus similares en el país reina la limpieza y domina la belleza y en este ya símbolo capitalino, todo lo contrario.

En el Parque Fe del Valle ubicado en el lugar donde estuvo la tienda El Encanto, quemada al principio de la Revolución, -el nombre del parque rinde homenaje a la joven Fe del Valle quien murió víctima del acto terrorista cometido por contrarrevolucionarios al servicio de la CIA-, un delincuente amenazaba a los transeúntes, su aire guaposo, de perdonavidas fue cortado de inmediato por un joven policía, ejemplo de cortesía, buenas maneras y profesionalidad, el agente del orden se acercó al guaposo le llamó la atención y pidió sus documentos, ante la negativa del individuo le pidió que le acompañara al auto que se encontraba cerca, apenas a unos metros, ante la negativa del delincuente, pacientemente le explicó que estaba violando la ley y que es lo que debía hacer él, como agente del orden, en caso de que se siguiera resistiendo, una señora que al parecer acompañaba al delincuente, secundada por dos o tres espectadores agredían verbalmente al policía con los peores insultos que recoge el idioma español, finalmente el delincuente fue conducido al auto, correctamente, sin recibir maltrato alguno, mientras la señora vociferaba insultos. No sé si fue un buen pensamiento, pero por un momento desee que el policía fuera español, o estadounidense, uno de los agentes del orden de Ferguson, Misuri por ejemplo, no los que asesinaron hace poco a un afronorteamericano, respeto la vida por encima de todo, uno común de cualquier ciudad del mundo capitalista.

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Me impresionó lo desabastecido de las tiendas de ropa reciclada, tan necesarias, el número de establecimientos privados nuevos que surgen en Galiano, la cantidad y variedad de productos alimenticios que venden en la zona, Las surtidas tiendas TRD y la riqueza de los puestos de artesanía, la calidad de los zapatos que venden los artesanos, los diversos tejidos y objetos que muestran en sus tiendas.

La sorpresa mayor del día la recibí en la tienda del Fondo de Bienes Culturales. Colecciones Freixas, situada en Galiano entre Neptuno y Concordia, un pequeño local, bien diseñado, donde se vende ropa, zapatos y otros artículos elaborados a mano, de diseño exclusivo la mayoría. Buenos días, cálido recibimiento de los empleados, precios más bajos que en las habituales tiendas de pacotilla made in china, mucha mayor calidad de los productos. Una guayabera de mangas largas llamó mi atención, la confección excelente, colores para escoger, la empleada solícita me mostró colores y tallas, pero saltó una dificultad que en la inmensa mayoría de nuestros establecimientos es insalvable, la guayabera seleccionada por mí, de mangas largas, negra, de hilo, bueno no tenían en existencia la talla que uso, los empleados rápidos y sonrientes dijeron, no se preocupe compañero, nosotros se la buscamos en otra tienda de nuestra empresa ¿Qué? No entendía, ¿Era aquello una broma? No lo fue, me invitaron a sentar en un local cómodo mientras uno de los empleados salía a buscar la guayabera del color y la talla preferida por mí a otra tienda, parece ciencia ficción pero les juro que fue verdad, el compañero viajó en un taxi pagado por la tienda, fue y buscó mi guayabera y en una media hora la tuve en mis manos. Les doy mi palabra de que fue así.

Mientras esperaba les hablé de mi sorpresa a los trabajadores del lugar y me explicaron, sencillamente, que ese era su deber, entre otras cosas, si a un cliente le gusta una pieza de ropa y no tiene el dinero en ese momento, se la guardan hasta que pueda ir a buscarla, si lo que usted busca no lo hay en la tienda, ellos salen a buscarlo y te llaman por teléfono para avisarte en cuanto lo tengan en sus manos y así un largo etcétera de profesionalidad acompañada de exquisita cortesía y buen trato.

Salí del lugar más que complacido, luego pude dedicarme a escoger donde almorzar ante la gran diversidad de lugares donde hacerlo y las ofertas gastronómicas diversas que enriquecen el ambiente de Centro Habana. Lástima de mala higiene, lástima de poco sentido de pertenencia de algunos que no cuidan la ciudad, lástima de las visibles indisciplinas sociales que son apreciables en sus barrios, parques y calles, lástima del poco respeto que algunos tienen por la ley.

Perdido en la nube de personas que llenan siempre a cualquier hora las calles del municipio, caminé por Neptuno, entre el humo de los almendrones, el ruido de los claxon, pasé frente a la casa de la difunta Dama de Verde Laura Pollán, pensé en la ignorante Bertha Soler ejemplo de lo que es y siempre ha sido el grupúsculo de mercenarias creado por los servicios especiales yanquis, no creo que en su diseño nacido de la desesperación por derrotar a la Revolución cubana, estuviera contemplado un ente como esa señora, sinónimo de grosería, intolerancia, ambición desmedida, servilismo al extranjero, plattismo vergonzante, seguro que no, ellos quieren en sus filas a los mejores hijos del país, y eso es imposible, porque los mejores hijos del país son revolucionarios y jamás le pondrían precio a su honor.

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La dictadura de Bertha hace crisis por todas partes, poniendo al descubierto una vez más las entrañas de los grupos mercenarios. ¿Harán por fin un revocatorio para tumbar del poder a la Bertha Soler?, hay mucho dinero por medio, muchos dólares y viajecitos gratis al extranjero y todos quieren tener el control de la plata yanqui.

Un almendrón me llevó de regreso a la casa, fue un día espléndido, siempre recordaré a la tienda Colecciones Freixas, hasta que esa manera de proceder regresen a nuestra cultura y ese trato se vuelva asiduo y normal, o el tiempo me haga dudar de si lo soñé un día de calor en la Habana, ciudad maravilla, capital de todos los cubanos.

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