Cuba: una mirada a su modelo de bienestar I

Dra. Patricia Arés Muzio

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En muchas oportunidades, he preguntado a mis estudiantes cuáles serían las principales razones para decir que en Cuba es bueno vivir. La mayoría de las veces sus respuestas están relacionadas con el acceso a la salud, la educación y la seguridad social y efectivamente, estos son los pilares de nuestro modelo socialista, pero para las personas jóvenes constituyen realidades tan asumidas desde la cotidianidad que se tornan demasiado habituales o quedan congeladas en un discurso que, a fuerza de repetición, se hace irrelevante.

En Cuba los espacios de socialización son muy importante en la vida.

Yo me atrevería a decir que existe un modelo cubano de bienestar que se ha incorporado con tanta familiaridad acrítica que ha quedado invisible a nuestros ojos o paradójicamente instalado en la voz de muchos de los que ya no están, luego de haberlo perdido, o de visitantes que viven otras realidades en sus países de origen. De la vida cotidiana en Cuba, por lo general se habla de las dificultades, sobre todo de índole económica, pero pocas veces se escucha hablar de nuestras bondades y fortalezas.

Algunas experiencias profesionales vividas me han hecho pensar mucho en nuestro socialismo, visto como cultura y civilización alternativa. Cuando los psicólogos y otros especialistas participamos en el proceso de lograr el retorno del niño Elián González, emergió con mucha fuerza este tema. Más recientemente en consulta, conversando con algunos ancianos repatriados, con niños que por decisión de sus padres deben irse a residir a otros países o con jóvenes que han retornado de España luego de vivir la experiencia de ser echados a la calle por no tener trabajo ni dinero para pagar la renta, me vuelve a resurgir, a partir de sus vivencias, la idea del modelo cubano de bienestar.

Recuerdo cuando Elián estaba en Estados Unidos que el abuelo Juanito le decía telefónicamente que le estaba haciendo una chivichana para su regreso y al otro día aparecía en la pantalla televisiva que le habían regalado un carro eléctrico de juguete que parecía de verdad, si los abuelos o el padre le decían que su perrito lo extrañaba, al otro día aparecía Elián con un cachorro de labrador que le habían regalado, si le decían que le habían comprado un librito de Elpidio Valdés, aparecía Elián vestido de Batman. Sin embargo, el cariño de su familia, el amor de cuantos lo esperaron, la solidaridad de sus amiguitos del aula, de sus maestras, pudieron más que todas las cosas materiales del mundo.

Conversando hace muy poco con un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU. luego de haber vivido 19 años en ese país, me decía: Es real doctora, allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá “no eres nadie”, no existes para nadie. Me contaba que se pasaba largas horas solo en la casa, esperando que los hijos y nietos regresaran de trabajar y de la escuela, que se quedaba encerrado porque no podía salir ya que según ellos, estaba viejo y no lo dejaban manejar, y que por el día el barrio en que él vivía parecía una maqueta, no se veía persona alguna, ni nadie tenía tiempo de dedicarte un rato para conversar.

En una visita que hizo a la otra hija que vive en Cuba, decidió no regresar. Me cuenta que está haciendo ejercicios en el parque, que juega dominó por las tardes, que les repasa al otro nieto y a dos amiguitos más, que ha recuperado unos cuantos amigos de la “vieja guardia” y que con el dinerito que le mandan de allá y la ayuda de su familia aquí, tiene de sobra para cubrir sus gastos. Usando sus palabras textuales me decía: Algunos conocidos me decían que iba a venir al infierno, pero en realidad doctora, me siento en el paraíso. Evidentemente, el modo de vida que ahora lleva no será el paraíso, pero le genera mayor bienestar.

Un día me llevaron a un niño hijo de dos diplomáticos, que vino de vacaciones y no quería regresar con los padres a la misión donde ellos estaban trabajando, estaba “alzado”, en plena “huelga”, decía que lo dejaran con la abuela, que él no quería irse de nuevo, que no le gustaba estar allá. Cuando pregunté a los padres qué sucedía con el niño, me contaban que allá tenía que vivir encerrado por razones de seguridad, no tenía apenas amiguitos con quien compartir después de la escuela, y no estaban los primos, a los cuales adoraba.

Desde que llega aquí es como si le dieran la carta de libertad —me decían los padres—-, se va para el parque de la esquina con los amigos del barrio, sale a pasear con los primos, juega pelota y fútbol en plena calle, se pasa el día rodeado de los abuelos, de los tíos y de los vecinos. En la entrevista con el niño me contaba que los primos le decían que él era bobo porque quería quedarse en Cuba teniendo la oportunidad de estar en otro país y el niño me decía: Yo extraño mucho cuando estoy aquí la pizza de peperones, pero te cambio un millón de pizzas por quedarme viviendo ahora mismo en Cuba.

Un joven que vino de retorno de España, me contaba que se había quedado sin trabajo y por supuesto no tenía dinero para pagar la renta, que la dueña le dio tres meses de plazo y al no tenerlo lo echó a la calle, pero lo más triste del caso es que nadie, ni sus amigos, le tendieron una mano pues le decían que dada la crisis cada cual “debería arreglárselas como pudiera” y tuvo que regresar porque la opción que tenía era o dormir en el metro o virar para la casa de sus padres aquí en Cuba. Al final, me decía, quienes están prestos a acogerte son los tuyos.

Me he quedado pensando en estos testimonios que muy bien podrían servir para tantos jóvenes que no encuentran bienestar alguno de vivir en Cuba y que solo imaginan una vida “de progreso” en el exterior o sobrevaloran la vida afuera como una vida de éxito y oportunidades, pero yo me pregunto: ¿qué tenemos aquí que falta en otros lugares? ¿Qué descubrieron el niño, el adulto mayor y el joven que vino de España, a partir de sus experiencias allá, que nosotros no vemos aquí? ¿Realmente el modelo de vida que proponen las sociedades capitalistas contemporáneas constituye actualmente un modelo de bienestar, a pesar de estar vendido por los medios de comunicación como el “sueño del progreso prometido”? ¿Hablamos hoy de buena vida o del buen vivir, de vida llena o vida plena? ¿Necesariamente el desarrollo económico y tecnológico es lo único que garantiza el bienestar personal y social?

Voy a hacer un esfuerzo de síntesis a partir de estas experiencias profesionales en lo que considero radican algunas de las bases de nuestro modelo cubano de bienestar.

27 comentarios en “Cuba: una mirada a su modelo de bienestar I

  1. Excelente , vivo fuera de Cuba y es verdad. Mas vale el afecto humano , que el bien material . Al final del día duermes y te das cuenta que no tienes a nadie o muy poca gente . Es como no tener nada , es estar solo , vacío. Es estar muerto .

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  2. hace un año estuve en cuba y me percate de lo mal que esta el transporte, de lo dificil de comunicarse al exterior ,que complicado y dificil es el internet, y por ello aproveche y dedique mi tiempo a ver viejas amistades a sentir el calor humano de los cubanos a caminar de noche y sentir la tranquilidad de la luna, a jugar al futbol con jovenes alegres y sanos a recorrer calles y darme cuenta que el dinero es importante pero no lo es todo.hay cosas que cuando uno las tiene y/o las conoce no las puede cambiar por la comodidad de ser un ciudadano privilegiado del capitalismo y para eso habria que serlo que no es mi caso, cuba esperame que volvere.

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  4. TOTALMENTE CIERTO LO QUE DICE LA PROFESORA ARES,MUCHOS CUBANOS NO SABEN LO QUE TIENEN,AUNQUE SE DEJEN INFLUENCIAR POR LA SOCIEDAD CAPITALISTA DE CONSUMO,QUE VEN EN LA PELICULAS,VALE MAS VIVIR TRANQUILO, TENER AMIGOS Y QUE TE SALUDEN POR LA CALLE,SE TRATA DE SER,MAS QUE DE TENER,ADEMAS EN LA SOCIEDAD CAPITALISTA CADA VEZ HAY MAS MISERIA Y MARGINADOS PASANDO HAMBRE Y DURMIENDO A LA INTEMPERIE,AUMENTA LA DELINCUENCIA Y LA INSEGURIDAD CIUDADANA,Y SE LLAMAN DEMOCRACIAS PERO SOLO SON DICTADURAS CAMUFLADAS,HAY UNA TREMENDA DESIGUALDAD Y FALTA DE VALORES ETICOS Y TREMENDA INSOLARIDAD..TODOS EN MANOS DE LOS BANQUEROS Y ENGAÑADOS POR POLITICOS CORRUPTOS SIN NINGUNA ESPERANZA DE UN FUTURO MEJOR..ADELANTE CUBA Y SU REVOLUCION..SALUDOS DE UN REPUBLICANO ESPAÑOL..

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  6. Hola, yo soy mexicano y he vivido en EEUU por 4 años y también he estado algunos periodos breves en países de Europa. He visitado también países de Europa como turista. Me refiero a países ricos, desarrollados como Francia, Alemania, Inglaterra, lo que se llama el primer mundo. Bueno, a mi no me gusta el primer mundo. Tengo familiares viviendo en Europa y en EEUU, los he visitado. Por nada del mundo me quedaría yo a vivir en esos países ricos. Los países ricos están pagando un precio altísimo por su desarrollo económico que ni siquiera en el mejor de los casos se extiende a absolutamente todos sus ciudadanos. Así que yo lejos de ver al primer mundo como un paraíso, lo veo como un odioso infierno. Esos países ricos han perdido su humanidad, su calidez, si es que alguna vez la tuvieron. Las personas allá no son malas, simplemente no llevan sangre en las venas, son como autómatas, amables, respetuosos, buenos ciudadanos, etc. Pero no son muy humanos ni entre ellos. Mucho menos lo son con un inmigrante. La verdad, disculpen la palabra, pero el primer mundo, su sociedad es un asco. Yo no viviría allá ni por un alto sueldo ni por una casa de tres pisos ni por un automóvil deportivo. He visitado varias veces Europa y es muy bonito, pero para vivir ni estando loco me quedo a vivir por allá. Y dirán que digo esto por resentido o por frustrado o por sentimientos de inferioridad. Es todo lo contrario, compadezco a los ciudadanos del primer mundo, están pagando un precio descomunal por su desarrollo económico que para empezar, ni siquiera alcanza para todos y cada vez menos. México es un país donde existen mil problemas, el primero y más grave de todos es la incultura de nuestra gente. El mexicano promedio es muy inculto, muy vulgar y muy pequeño de entendimientos. Lo digo porque soy mexicano y conozco a mi gente. Pero lo que tiene de bueno el mexicano es que es noble y humano. La cuestión de la incultura y la vulgaridad puede corregirse si hubiera voluntad no sólo de los gobernantes, sino principalmente del pueblo mexicano. EL mexicano promedio solo piensa en futbol, telenovelas, comprar el celular de moda o la televisión plana de última generación y ver las tonterías televisivas que hay en la odiosa televisión mexicana. Este es el verdadero problema de México. No es el narcotráfico, no es la corrupción de la clase gobernante, no es EEUU, no son las transnacionales que se roban nuestras riquezas naturales y explotan a nuestro pueblo. No, esos no son los problemas de México. EL problema de México es su enorme incultura y su pésimo nivel educativo y por consecuencia, su falta de consciencia.
    Felicito a Cuba porque su nivel cultural y humano es alto. Por cierto que he visitado Cuba y me ha gustado mucho. Los felicito porque en Cuba no hay consumismo. Es muy bueno que en Cuba no exista Coca Cola ni Pepsicola ni ropa de marca, ni autos deportivos ni electrónicos sofisticados. Es muy bueno que no exista eso porque únicamente distrae y estupidiza a la gente. Felicidades a Cuba por ser tan humanos.

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  7. El artículo no está mal pero simplifica la realidad demasiado. Capitalismo-malo y socialismo-bueno es una ecuación binaria y por ende sospechosa. El artículo llama la atención por aquello que *no dice*: hasta recién un cubano no podía poseer celular hasta que fuera del partido, no podía viajar libremente, no podía hospedarse el hoteles para turistas, no podía xxxxxx, porque la clase dirigente consideraba que el cubano no necesita dichos derechos “burgueses”. Recién se le han devuelto al cubano esas libertades democráticas básicas, puede vender su propia casa, puede irse del país si se cansa del socialismo (es su decisión no la del gobierno si quiere vivir el socialismo o el capitalismo). El artículo no habla de las miles de frustraciones que acumula el cubano promedio, típicas de las sociedades comunistas donde se ofrecen más cosas “gratis” pero se te quitan otras, siempre tienes que hablar el mismo lenguaje, tienes que tener buena trayectoria revolucionara para acceder puestos buenos, etc. El artículo tampoco menciona los traumas silenciados de las familias divididas a lo largo de las décadas (porque eso sería darle amuniciones al enemigo, aunque esos familiares, los “gusanos” perseguidos por el fanatismo revolucionario son los que mantienen a millones de cubanos en la isla dadas las fallas económicas de su gobierno ), no menciona la creciente brecha entre ricos (personas que tienen hasta domésticas) y pobres que deambulan por las calles de la Habana y duermen en la entrada del cine 23, no menciona la necesidad de espacios (intelectuales, políticos, comunitarios) que no sean tildados de retórica revolucionara a ultranza, siempre dominados por el mismo discurso. La oferta de libros en el país es de baja calidad (aunque no peor que otros países de L. Am) y tomando en cuenta períodos como el quinquenio gris, la parametración marxista-leninista, parece que ahora es cuando menos censura y más libertad de expresión ha habido en 50 años. No menciona los traumas de personas divorciadas que tienen que compartir la misma casa porque la crisis de la vivienda está agudizándose cada día más. Entonces, sí, en Cuba no se muere de hambre, hay excelente atención médica, educación gratis, el binomio “ellos-nosotros” en cuanto a modelo de bienestar tiene que pensarse más críticamente, más allá de los límites que impone el periódico Granma.

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