ASESINADA EN BERLÍN LA ROSA ROJA

Raúl Antonio Capote

Rosa Luxenburgo ha muerto, aún se escucha el sonido del disparo que le quitó la vida. Rosa ha muerto otra vez, ha fenecido en silencio por comunista, por feminista, por estar en contra de la guerra, por demócrata, por defender a los desposeídos, por soñar un mundo más justo. Ha muerto la Rosa Roja, golpeada por la culata de un rifle, lanzada de un puente,  perseguida, alcanzada por el disparo de un soldado. Sus guantes fueron encontrados días después en el barro de la rivera.

Rosa ha muerto, la que nunca tuvo miedo a soñar. La que dijo que el comunismo era la libertad del que disiente, del que se atreve, dijo, que ser revolucionario es por encima de todas las cosas, ser capaz de dar amor.

“Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta “derrota” una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta “derrota” florecerá la victoria futura”. Escribió ante la derrota, llena de fe, palabras que cobran hoy tanta vigencia.

La Filósofa, política, revolucionaria y teórica marxista polaca, apodada “la rosa roja”, luchadora social. Figura central del socialismo internacional revolucionario y fundadora del Partido Comunista Alemán (KPD), ha muerto.

Sin feminismo no hay socialismo, decía, y junto a  Alexandra Kollontai, Flora Tristán, Simone de Beauvoir, Clara Zetkin, Nadezhda Krupskaya y otras intentó liberar a la mujer de la esclavitud de la sociedad dividida en clases. Porque no hay Revolución posible donde no lata pleno y libre  el corazón de la mujer.

Un clavel rojo sobre su tumba eterna luchadora, cada 15 de enero muere y vive, en todos los que sueñan que un mundo mejor es posible, ahí están las banderas rojas, ahí está la hoz y el martillo, ahí está el amor que es el nombre real del socialismo.

¡Vive por siempre Rosa!

3 comentarios en “ASESINADA EN BERLÍN LA ROSA ROJA

  1. Si los brutales asesinos con la culata y el disparo aleve de fusil del poder no hubiesen asesinado a Rosa y a Karl el mundo hoy seria distinto, la huerfana revolucion bolchevique a lo mejor no hubiese sido tambien asesinada. Solo queda el ORGULLO de un revolucion que se mantiene VIVA en la CUBA SOCIALISTA.
    ¡¡¡ROSA VIVE!!!

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  2. Pingback: ASESINADA EN BERLÍN LA ROSA ROJA » Aplicando a Marx

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