Divagación sobre las mascotas o praxis del intelectual correcto

Contemplaba al gato de mi vecino desperezándose en el balcón, es un hermoso ocicat, obediente y manso. Nunca hace nada que moleste a su amo, está bien entrenado, cuando alguien visita la casa, se enreda en las piernas del invitado, acariciante y sumiso.

Quizás sea que los días de lluvia se prestan para la divagación, pero, viendo el agua caer recordé a un viejo amigo de aquellos tiempos duramente humanos. Se puede decir que comenzamos juntos nuestra carrera intelectual en el campo de las letras, sin embargo nuestros caminos tomaron en los finales de los 90 caminos bien diferentes.

Mi amigo, multipremiado, a quien no le faltaban las buenas ofertas de trabajo en importantes instituciones, que era celebrado y alabado por los funcionarios de esas instituciones, esperaba mucho más, mucho más, creía merecer mucho más. Entonces ambos nos declarábamos comunistas, leninistas, subversivos del imperio global, anticapitalistas convencidos, éramos además fanáticos lectores de Antonio Gramsci y del Ché.

Pero eran difíciles, muy difíciles aquellos años noventa y para algunos ser comunista se convirtió en un problema, a la hora de ser escogido por las editoriales extranjeras que comenzaban a viajar a Cuba en busca de “talentos”. Se puso de moda ser disidente, criticar la Revolución significaba viajar, ser reconocido por  los cazatalentos. Disentir de la política cultural de la Revolución significaba dinero. No mucho en verdad, pero unas buenas moneditas en el bolsillo no venían nada mal.

El ocicat, es un gato elegante, camina como un rey por la baranda del balcón, se pavonea, poco a poco se acerca a donde estoy para que lo acaricie, a cambio me regala un suave ronroneo de satisfacción.

En plena metamorfosis, le recordé un día una carta que solíamos leer, la carta que Gramsci le escribe a Giulia el 6 de marzo de 1924 “¿Qué me salvó- dice a Giulia- de convertirme completamente en un andrajo almidonado? El instinto de rebelión” Pero ser un andrajo almidonado se comenzaba a ver como preferible a asumir las penurias de un pueblo indoblegable, al que mi amigo y otros comenzaban a no comprender, si es que alguna vez fueron sangre y carne de él.

El tragicómico final del  llamado Socialismo Real parecía reforzar el llamado a abandonar la lucha de esos antiguos colegas de letras. Llamado que a mis oídos llegaba, con sonido de fanfarrias al mejor estilo de  San Nicolás del Peladero “A correr liberales de Perico” y que hacía exclamar ya al pueblo cuando los veía, “A esconderse que viene la basura” porque hedían ya sus discursos marcados por el desaliento.

Al final muchos, entre ellos mi amigo, se fueron a servir, en nombre de la “libertad de expresión” del “fracaso eminente de la Revolución” del “fin de la historia” al imperio ,otros no se atrevieron a dar el salto y prefirieron, ante una mejora del habitad intelectual, o no se si decir intelectualoide en que se movían, enquistarse en algunas instituciones que les abrieron las puertas  en un acto sin par de tolerancia.

MI amigo de aquellos tiempos duramente humanos, lo pudrió el enemigo, degollaron su alma en nuestras manos. Hoy vegeta en Europa, imparte conferencias. Es un hombre exhibible, un self made man, capaz de servir de adorno político y de licencia social al sistema burgués. Cómo algunos de los que se fueron, es un intelectual correcto, una mascota orgánica del poder global capitalista.

Ser revolucionario  es una opción voluntaria, escoger ser comunista, leninista y fidelista, vivir en la Cuba Revolucionaria, es ser un enemigo peligroso del imperio capitalista mundial. Como siempre, hoy más que nunca se trata de decidir, nosotros la mayoría, elegimos ese camino sin vacilaciones, el de nuestro pueblo, no tendremos libros en las grandes editoriales extranjeras, no estaremos en las grandes Ferias internacionales, no tendremos cuentas abiertas en bancos europeos. No nos interesa, estamos y permaneceremos siempre al lado del pueblo del que formamos parte, el reconocimiento generoso de ese pueblo es el mayor premio para un  intelectual revolucionario.

Dejo al gato doméstico de nuestro vecino haciendo malabares entre las piernas del dueño, voy a tratar de escribir estas divagaciones. Busco en el librero “El Socialismo y el Hombre en Cuba”, del Ché, aún se lee medio borroso por los años y el uso, la dedicatoria del actual escritor adocenado, que un día fue camarada de lucha “Decir la verdad es revolucionario” de Lasalle ¡Ah!, no voy a negar que extraño aquellos debates acompañados de infusiones de caña santa, con alcohol bastardo, el grupo sentado en torno a un montón de libros y papeles, cambiando el mundo.

Busco en el librero infructuosamente “Cuadernos de la Cárcel” de Gramsci, no lo encuentro. Recordar a Gramcsi y su filosofía de la cultura en esta época que coloca el tema de la cultura en el centro del accionar revolucionario, imbricado en la línea vital de defensa de la existencia de la nación, es imprescindible.

La cultura de la liberación, la revolución cultural que ha de establecer una escala de prioridades, incidir sobre la totalidad de lo real unificándolo, pero a menudo también destruyendo  para poder construir. El pensamiento revolucionario está obligado a demostrar toda la indeterminación del presente, para liberar todas las posibilidades que ese presente encierra en su interior.

No podemos recurrir a los viejos dogmas, no podemos apelar a los esquemas manidos, sería criminal darnos hoy ese lujo, solo la lucha cultural, complicada, ardua e imprescindible,  brinda una opción de victoria en la coyuntura actual, para esa lucha el pensamiento de Fidel, de Gramsci, del Ché puede aportar más que nunca.

Lo encuentro, a Gramsci, no, “Ese sol del mundo moral”, lleva una dedicatoria, trato de descifrar la firma, pero nada, no logro recordar al autor de la nota “Hacer cultivables los territorios en los cuales hasta ahora crece solo la locura” de Walter Benjamín. No encuentro la relación, pero bueno ese sería tema para otra divagación.

8 comentarios en “Divagación sobre las mascotas o praxis del intelectual correcto

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    • Raul,no voy a responder a eso,por que no entiendo mucho de literatos,solo te escribo para decirte,que se a lanzado una campaña en miami propagandistica,que cuba,supuestamente tiene tropas en siria,esto me imagino debe haberlo oido,esto lo digo,por que se las intenciones que conlleva semejante acusacion,pero en tal caso,cuba tiene la libertad de ser solidaria con quien le de la gana,pero,escuche a un dizque academico decir,que ahora cuba se hace acreedora de ataques de los criminales isis,que todo mundo sabe quienes son sus creadores.Lo que si me sospecho que traman algo,para contrariar al presidente Obama son los terroristas de miami,que no hay que ir a siria para encontrar terroristas,por que en miami hay bastantes y gozando de apoyo que es lo mas doloroso.

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