No me digan mentirosa

Yo-Aní  hizo una profunda reverencia al público, el eco de su interpretación  quedó detenido unos instantes sobre el auditorio. Desde el público un grupo de ancianos encopetados, solicitaba otra, otra. Ella bajó, seguida por los reflectores, a saludar a los ancianos fatuos que la recibieron afectuosos. Mientras el Coro de Cantores Imperiales interpretaba. Miente más la vida es una  mentira, miente más  que nos hace tu maldad feliz.

Los  Cantores inspirados soltaron sus lagrimitas ante el público estupefacto por el despliegue de efectos especiales y tecnología que permitía escuchar a la diva en más de 16 idiomas a la vez. A paso de carga subió de nuevo al escenario la cantante y ocupando su lugar frente al Coro, atenta a la batuta del director de la Agencia,  luego de un jactancioso movimiento de la peluca plateada, complació a los ancianos petulantes y comenzó a cantar ese que fuera gran éxito en voz de Madonna “Chica Material”, su vestido rococó brillaba por el efecto de las luces  y para el  cierre  guardó  la bien pagá, me llaman la bien pagá  y luego de repetidos bis de los ancianos engreídos les complació con Yo, que nunca he dicho la verdad, que no me siento avergonzá y no me importa lo que digan, aquello fue apoteósico, los viejos fachendosos o facinerosos, o fachos, bueno como quieran ustedes llamarles, deliraban y junto al coro entonaban, mientras colocaban billetes en el liguero de Yo-Aní. Miente más, la vida es una mentira, miente más que nos hace tu maldad feliz.

Todo hubiera tenido un final radiante para ellos si una voz de barítono no se sumara al evento para sobreponerse al escándalo y cantar Mentira quien te lo va a creer, mentira. Se hizo un gran silencio mientras el nuevo intérprete imponía sus cualidades vocales. Los ancianos fachos, o fachistas como ustedes prefieran llamarlos intentaron silenciarlo, pero otra voz se sumó a la del barítono, un diestro sonero cantaba Interesada, te gusta el dólar, mercantilista te compadezco.

Inopinadamente la cantante, comenzó a vociferar y fue de inmediato rodeada por la pren$a internacional, Yo-Aní y uno de sus acompañantes, asustaron tremendamente al público al gritar que había francotiradores escondidos entre las butacas de la platea y en  los balcony  y que la tramoya ocultaba fuerzas especiales prestas a acabar con todos ellos, los ancianos fascistas se unieron al coro repitiendo aquellas falacias, que fueron debidamente desmentidas por el público, que no veía francotiradores por ninguna parte y que atribuyó aquella fantasía al consumo de sustancias alucinógenas.

El Festival de la Mala Trova, terminó como la famosa fiesta del Guatao, Yo-Aní se quejó a sus representantes de la Agencia por permitir la participación de  personal ajeno a su trova y desmintió eso del consumo de sustancias alucinógenas, asegurando que nunca las ha probado, que ese es su natural forma de ser y actuar.