La balada del Billy el niño en La Habana

Prepotente como todo buen yanqui Bill Richardson cree estar en una de las colonias del imperio, amenaza, chantajea, lanza espumarajos de odio. Se atrevió incluso a decir a la prensa que Alan Gross es un rehén del gobierno cubano y amenazó con no irse del país sin verlo.

La Habana, 14 sep (EFE).- El Gobierno cubano dijo hoy que la visita del exgobernador de Nuevo México (EE.UU.) Bill Richardson tuvo un carácter privado y que en ningún momento la cuestión del preso norteamericano Alan Gross fue motivo de negociación.

“Richardson vino a Cuba por su iniciativa y lo recibimos a su solicitud, en visita privada. La liberación de Gross nunca estuvo sobre la mesa durante los preparativos de su visita, lo cual se le aclaró inmediatamente que lo planteó”, dijo hoy el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La directora de América del Norte del ministerio, Josefina Vidal Ferreiro, indicó que “su solicitud de ver al recluso, que no anticipó previamente, se tornó imposible, a raíz de sus declaraciones calumniosas a la prensa, en las que calificó a Alan Gross de ‘rehén’ del Gobierno cubano”.

Igualmente, Vidal Ferreiro expresó el malestar de La Habana después que de Richardson afirmara “públicamente” que no se iría de Cuba sin ver a Gross.

“Se le recordó a Richardson que Cuba es un país soberano, que no acepta chantajes, presiones, ni prepotencias”, señaló Vidal.

Nada que Búfalo, disculpen Richardson, creyó que estaba en la Habana de 1902 o de 1933 o la de 1945 o mejor en la de los 50 cuando los Presidentes cubanos tenían que pedir permiso a los embajadores yanquis hasta para ir al baño y pedir disculpas por respirar.

Billy, esos tiempos no regresarán jamás a Cuba, usted pertenece al pasado, es como una especie de fantasma congelado en el tiempo, detenido en una calle de la Habana aquella de la chambelona, la botella  y los mayorales, de los sargentos devenidos generales de la noche a la mañana, del tolete y el palmacristi, del marine orinado en la estatua del Apóstol, de los politiqueros y torturadores, la Habana de la mafia, de los casinos y las putas, del entreguismo como política de estado, de la corrupción rampante, una Habana imposible hoy en día.

Se equivocó Billy, guarde su altanería y márchese con viento fresco.

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