HABANASTATION

Escribo mientras leo que es el quinto aniversario de Twitter y Nelson Mandela cumple 92 años. Escribo casi 48 horas después de ver Habanastation y todavía bajo los efectos de la magnífica película.

Una amiga me avisó de que esa tarde sería la premier del filme de Ian Padrón. Tenía que escoger entre el fútbol y el cine, pero felizmente elegí el cine. Claro mi elección no fue casual, sabía que de la mano de Ian Padrón y estando involucrado Cremata con sus niños de la Colmenita sería algo digno de ver.

No pienso hacer una crítica de cine, no soy especialista, aunque si un gran amante del séptimo arte como muchos compatriotas. Fue una tarde inolvidable, en una sala abarrotada la gente rió, lloró, se conmovió y hasta bailó al final de la cinta. Es un gran regalo para Cuba que hace tiempo merecía algo así.

Mientras esperaba a mi amiga frente al Chaplin, bajo una pertinaz llovizna, en medio de una multitud deseosa de entrar a la sala, me llamó la atención una conversación que sostenían cerca dos jóvenes, uno de ellos le preguntó al otro que había pasado con el financiamiento que debía recibir su proyecto, este con cierto sarcasmo le respondió que le habían pasado la misma historieta de siempre, que si el dinero venía de la USAID, nada la misma mecánica de siempre. ¡MECANICA! casi salto y cometo la mala educación de inmiscuirme en la conversación, el muchacho continuó, pero yo no les hago caso, que van a ser esa gente de la USAID no nada que se parezca, ellos son mexicanos. ¡MEXICANOS! ahora si no pude quedar al margen, les pedí permiso y les pregunté ¿Mexicanos, donde trabajan? Me miraron como se mira a un extraterrestre y casi a coro respondieron son de una fundación que protege el arte, les pregunté que si me conocían dijeron que si, bueno, amigos, con todo respeto, ustedes son libres de elegir, no quiero parecer impertinente, son libres para saber lo que deben o no hacer, pero les pido que analicen bien, indaguen, no sean ingenuos, miren, los que se acercaron a mi venían de México y trabajaban en empresas como Gracol SA o Bislibros, como ven no dice USAID por ninguna parte y si vieron la serie como dicen, ya saben cual fue el final, la USAID usa empresas y fundaciones que le sirven de pantalla para sus actividades y a su vez la USAID es usada por la CIA contra Cuba.

Imagino, continué, que le ofrecieron sumas importantes de dinero, que les dijeron que ustedes son grandes artistas y que merecen un futuro mejor etc. Se miraron entre si y uno de ellos, dijo, mire eso no nos importa lo mio es el arte ¿El Arte? ¿Y nos les importa de donde viene el dinero? ¿No les importa terminar vendiendo arte y alma al enemigo de su patria? Claro que si nos importa ripostaron casi a dúo. Bueno piensen, usen su cabeza, confío en que harán lo correcto, estoy seguro de que harán lo correcto.

Mi amiga llegó y nos despedimos con un apretón de manos. Después de la presentación de todos los que participaron en la película y de las palabras del director Ian Padrón comenzó la proyección. Uno de los niños recibía de regalo un Playstation 3 mientras otro de los protagonistas ignoraba que cosa era un playstation, las escenas se mueven con rapidez por una Cuba facilmente identificable y sentida por cada uno de los asistentes, solidaridad, amistad, valores, decencias y carencias de una cubanía expuesta a pulso.

Cuando salí, afectado por la película, recordé a los jóvenes ingenuos del proyecto artístico, si todo fuera tan fácil como manejar un playstation, si los héroes reales fueran tan previsibles como los ficticios. Los héroes de Metal Gear, Street Fighter, Tekken etc solucionarían todos nuestros problemas con un golpe de mando a distancia, pero la vida real dista mucho de ese mundo de ficción.

El enemigo (y dale con la matraca del enemigo) no nos reta en la pantalla de un televisor, lo que está en juego es mucho, mucho más. No estamos ante un juego de playstation, que en última instancia, ante la derrota y el cansancio lo apagamos y comenzamos de nuevo un rato después, aquí y ahora no hay segundo chance, ya no hay tiempo para aprender, ya no hay tiempo para dudar, ya no hay tiempo para perder.

Les recomiendo de corazón esa excelente obra de arte cinematográfico, y también de corazón les recuerdo que nuestro enemigo no es virtual, es real y no nos dará la oportunidad de reiniciar el juego.

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