La muerte de los héroes: de Don Quijote a Superboy

A Hugo Chávez Frías, Presidente de Venezuela, Comandante de la Revolución Latinoamericana. Héroe bien real y cercano.

Héroes míticos o culturales, creadores de leyes y normas y por tanto, de vida social. Figuras trágicas o épicas, que reafirman con sus acciones el orden general, los roles y estatutos personales y de grupo en la sociedad. Héroes literarios, nacidos en grados posteriores, de circunstancias muy variadas, que pueden corresponder incluso a seres con biografía real. Héroes humanos, personas que admiramos o reverenciamos, porque alcanzan la excelencia en su campo de actuación personal o pública. El héroe representa y nos representa.

La leyenda épica, el mito épico, forma parte de las grandes esferas narrativas alrededor de las cuales ha girado la literatura occidental desde siempre. Cada época fija en sus producciones artísticas consignas y preceptos políticos y religiosos, normas ideológicas, como piezas de un código con el que se ofrece integración al receptor en un mundo cohesionado y organizado.

Edipo, Teseo, Rómulo, Jasón, Moisés, José, Sigfrido, Arturo, Robin Hood. Hasta los grandes protagonistas de la literatura mundial del los siglos XIX y XX (hasta los 70). En el campo de la literatura, como señala Nil Santiañez en sus Investigaciones literarias (2002) el héroe cobra nuevo vigor, siendo un importante aliento y una fuente de inspiración para la nueva generación de escritores del cambio de siglo. Una buena muestra la tenemos en la “novela del artista”, protagonizada por intelectuales o artistas, enfrentados a la sociedad o alineados a ella. También la novela y el drama histórico reflejan el interés del momento por el heroísmo, alimentando el debate sobre cómo delimitar la responsabilidad de la colectividad o de ciertos individuos “representativos” en los cambios históricos. Dru Dougherty en su ensayo Guía para caminantes (1999) estudia la relevancia de este debate en la recepción de Tirano banderas (1926) durante la década de los veinte. Del mismo modo, el teatro simbolista también encontró una importante fuente de inspiración en el heroísmo, defendiendo, como proponía Carlyle, el papel providencial que los “grandes hombres” tenían en el desarrollo de la historia.

Al bajar a los héroes al terreno de los mortales, la literatura en tal atmósfera, narra una historia que no sólo se siente sustancialmente verdadera como cosa del pasado, sino como modelo viable para el porvenir, la declinación del héroe y los suyos a un nivel que el hombre común puede imaginar como propio, en tanto está acorde con sus mejores esperanzas económicas y sociales y hace de estos personajes modelos, arquetípicos a imitar. La literatura capta el mito, la memoria popular, como un acto profundo de identidad y conciencia de la comunidad para la cual y desde la cual se escribe.

Hoy existe un interés en América Latina por reconstruir la memoria colectiva, no las historias oficiales, interesa lo que podríamos llamar el imaginario colectivo que abarca mitos, las devociones, la tradición oral, los héroes aunque sean ficticios. El hombre bueno y oprimido que lucha constantemente contra las circunstancias sociales y económicas y contra si mismo. Es el derecho popular de recordar y reconstruir la historia y a sus héroes como lo deseen.

La literatura cubana, narró y algunas veces mal contó la historia de la épica revolucionaria, dicen que se abusó de esa épica, que se sobresaturó a los lectores, creo que más bien en ocasiones se mal escribió y más aún se mal publicó. La pregunta sería ¿A quien le interesa que desaparezcan los héroes literarios? ¿Quién sale ganando cuando no se cuenta la historia? Pasamos casi de un bandazo del realismo socialista al realismo sucio, definiciones estas cuestionables y que solo se justifican si hablamos de enmarcar un concepto en escuelas cerradas, porque acaso lo que escribimos hoy no es realismo socialista, o vivimos en mundos paralelos, donde un mismo texto se lee de forma diferente o se transforma a los ojos según el credo o la conveniencia del receptor. Lo cierto es que la épica pasó al olvido y pasamos a acabar con todo y la palma.

Otro héroe combatido con energía por los cultores del mundo orweliano, es el héroe poeta, el héroe escritor, el autor comprometido con su pueblo, con sus ideas, alineado a la lucha por un mundo mejor. Hay que ser postmoderno, perder el sentido, olvidarnos de todo, abandonar el combate. Escribir con objetividad se lee como apartarnos del compromiso político, escribir en blanco.

Desmovilizar al escritor, de la lucha, sumarlo a la maquinaria de los heraldos de la “felicidad eterna”, del mundo glamoroso, acético, dócil, que venden como mercancía digerible, para asegurar la docilidad y asimilación cultural de los pueblos vencidos, quebrar las resistencias e implantar sentimientos de resignación y acatamiento., lograr la supeditación intelectual es lo que se quiere a toda costa.

El héroe escritor ha dado paso al autor banalizado de las legiones culturales del imperio, servidor consciente o inconsciente de sus ideas y empresas. Lograr ese propósito en el mundo intelectual cubano es una de las estrategias de siempre del enemigo, construir una clase intelectual ajena a la Revolución, snob, mercachifle y dócil es una de sus prácticas fundamentales en el proyecto de derrotar el socialismo en la isla, para eso dedican millones de dólares en la compra de las almas más débiles. Para logarlo no necesitan héroes populares de ninguna clase.

6 comentarios en “La muerte de los héroes: de Don Quijote a Superboy

  1. Compañero delator, digo, “escritor”!! Si toda esta muela que usted repite una y otra vez se pudiera comer, el pueblo cubano seria uno de los mejores alimentados en el mundo!!

    Pero ya sabemos que el gobierno que usted tanto defiende y ama solo ha podido garantizar la muela. La alimentacion sigue siendo un dolor de cabeza para la mayoria de los cubanos.

    Me gusta

  2. Pingback: La guerra de los drones « El Adversario Cubano

  3. Pingback: Cine al rescate de la CIA « El Adversario Cubano

  4. Pingback: Cine al rescate de la CIA «

  5. Pingback: Cine al rescate de la CIA. « CAMINANDO AL FUTURO

  6. Pingback: Cuba: una mirada a su modelo de bienestar V | El Adversario Cubano

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s